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Solamente hay dos deportes, que son: la caza y la pesca, lo demás son solo juegos y algunos, simplemente cansancios
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Los peces de los ríos asturianos

El salmón: ciclo biológico

El salmón Salmo Salar tiene el cuerpo robusto y la cabeza relativamente pequeña, no superando una sexta parte de la longitud total. El dorso es gris acero con irisaciones verde azuladas, los costados plateados y el vientre blanco. En todo el cuerpo, incluidos los opérculos, hay numerosas manchas negras redondeadas en forma de equis. Un buen salmón del Narcea Las manchas oscuras son más numerosas en la hembra. El salmón tiene dos aletas dorsales, la segunda muy pequeña, y dos pectorales que, junto con la caudal, tienen color negruzco; las ventrales y la anal son siempre más claras. Al aproximarse la freza el color de su dorso ofrece tonos rojizos y dorado verdosos, los flancos son dorados y el vientre rosa dorado. También es rasgo muy notorio en los machos durante la reproducción la deformación de la mandíbula inferior que se alarga y curva hacia arriba y adentro. El peso de los salmones es muy variable con la edad, el sexo y otros factores, probablemente derivados de la alimentación en el mar. Los machos son siempre con la misma edad más grandes que las hembras. En los salmones reproductores es nomral una edad de 4-6 años, pero pueden llegar alguna vez a los 10 años.

En el mar se alimenta de crustáceos, peces pequeños,..., pero al remontar los ríos para la freza deja de comer, viviendo de las abundantes reservas acumuladas en el mar. Como consecuencia de esto, los que descienden al mar después de efectuada la puesta, y que en Asturias se conocen generalmente con el nombre de zancaos, están extraordinariamente delgados y desnutridos, pero los que no mueren y consiguen alcanzar el mar, pronto se recuperan. A diferencia del salmón del Pacífico que muere después de la puesta, no todos los salmones atlánticos mueren, aunque son pocos los que tienen la oportuAnidad de realizar una segunda puesta. Solamente del 4 al 5 por 100 de los salmones se reproducen una segunda vez y quizá tan solo el 1 por 1000 una tercera.

Puesta en el PigüeñaHacia finales del otoño, algunos años antes y otros después, la hembra excava con la cola un surco de forma especial que puede tener una profundidad de 30 cm., aunque a veces y dependiente del material que forma el fondo, puede llegar a 50 cm., dejando a la vez un largo surco de unos metros. Este surco suele ser fácil de observar en algunos lugares, pues al retirar la hembra los cantos rodados o regodones de la superficie que están ennegrecidos por el agua, queda una raya blanca muy notoria sobre las otras piedras que antes estaban ocultas. Casi todas las puestas son efectuadas en las partes altas de los ríos en lugares tradicionalmente escogidos por los salmones y que utilizan año tras año. La hembra deposita los huevos estando en sus cercanías el macho, que los va fecundando, mientras que aquella abre nuevos surcos donde hace otras puestas. Se estima que cada hembra pone una cantidad de huevos proporcional a su peso, de manera que a 1 kg corresponden aproximadamente 1.500-2.000 huevos. Estos suelen quedar ocultos por la grava y los cantos cuando la hembra excava con su cola un segundo surco al lado. Los huevos son dejados en varias tandas a intervalos de 5-10 minutos y la puesta dura entre 3 y 15 días, no efectuándola necesariamente todos los días, sino en períodos durante los cuales los salmones se mantienen en aguas profundas. En estos días se ven los machos juntos, vigilando las zonas de puestas, probablemente para defender el lugar de freza de los depredadores.Puesta perdida Los huevos miden 5-7 mm. de diámetro y frecuentemente la puesta de un salmón puede alcanzar el 25 por 100 del peso del pez. Son más pesados que el agua y pegajosos, permaneciendo entre la grava del fondo todo el invierno y sufriendo un desarrollo embrionario que dura de 2 y medio a 3 meses, período variable dependiendo de la temperatura del agua. Una vez concluida la puesta, la hembra desciende aguas abajo a favor de la corriente hasta el mar. Los machos quedan en los lugares de la freza y si no están extenuados, pueden continuar fecundando huevos de otras hembras. Casi ya imposibilitados de nadar se dejan arrastrar por la corriente, muriendo la mayoría atacados por hongos y varados en las orillas. Es raro el macho que consigue llegar al mar. Su pérdida de peso durante la reproducción puede alcanzar hasta un 40 o un 50 por 100. La temperatura del agua es un determinante fundamental en la incubación de los huevos, que no suele bajar de 100 días, siendo frecuente que en Asturias dure 120 días.Alevín de salmón El alevín al nacer tiene 2 cm. de longitud, llevando un saco vitelino muy grande que le permite alimentarse por lo menos 45 días más o menos. Depués de este período, el pequeño salmón recibe el nombre de esguín, alimentándose entonces de insectos diminutos y larvas. Al agotar el saco vitelino el alevín mide 3 cm. En esta época se diferencian de las truchas en que, además de tener la cola ahorquillada ligeramente, muestran sobre el dorso de 8-10 manchas de color gris azulado entre las que hay una sola mancha roja. Las truchas jóvenes tienen las manchas menos marcadas y las de color rojo están rodeadas de un halo más claro y son numerosas.

Los esguines al llegar el verano miden ya 4-5 cm. y un año después de su nacimiento 6-8 cm., duplicando su longitud en otro año más. Esguín de salmón Permanecen en el río como si fueran truchas desde 1 a 5 años com máximo y pueden ser encontrados incluso en pequeños ríos con poca agua y en los que se hace difícil suponer la presencia de salmones adultos. A la edad de dos años comienzan a sufrir un gran transformación: el vientre y una parte de los flancos son blanco nacarado, el dorso azul acero y, además, muestran 9-11 manchas grandes azuladas o verdoso azuladas a lo largo de los flancos separadas entre sí por otras muy pequeñas rojas. Cuando en primavera la temperatura va aumentando, comienza entonces la emigración hacia el mar de los salmones que entonces se les denomina pintos. Al llegar a la desembocadura del río permanecen en ella acostumbrándose a las aguas salobres antes de seguir su largo viaje.

Los salmones asturianos un ciclo marino con recorrido que incluye las costas europeas del mar del Norte y oeste de Noruega, alcanzando aguas próximas al sur de Islandia y Groenlandia y regresando a los ríos asturianos para la freza después de 1-4 años de permanencia en el mar. Su alimentación marina está formada fundamentalmente por crustáceos y peces de forma que esta dieta tiene una parte muy importante en el color y sabor de la carne de los salmones.

El salmón entra normalmente en los ríos asturianos desde finales de enero hasta los primeros días de agosto, aunque también en octubre y noviembre se puede ver alguno que sube río arriba, no pudiéndose determinar si se trata de uno retrasado del año o de los que han anticipado su llegada. En marzo y abril, e incluso en mayo, los salmones de nuestros ríos tienden a permanecer en pozos de aguas profundas donde la corriente apenas se aprecia, rehuyendo aguaAs rápidas. En cuanto la temperatura sube apreciablemente, se mueven en busca de aguas más oxigenadas. Los machos remontantes que han permanecido solamente un año en el mar no miden más de 50-65 cm. y su peso oscila de 1.5 a 3 kg. Las hembras suelen tener al llegar una talla mínima de 70-80 cm. y un peso de 4 a 6 kg., siempre por supuesto con más edad que aquellos.

Los de mayor tamaño, pero no los más numerosos, suben por los ríos desde febrero a abril. Desde este mes hasta junio llegan salmones más pequeños, y hasta agosto la última entrada masiva de salmones, los más pequeños, pues algunos han pasado en el mar sólo un año. La entrada de salmones en nuestros ríos se produce primero en el Eo, siendo el Cares y el Sella los más tardíos. Hacia finales del otoño ya se ven subir los primeros salmones grandes en el Eo y el Narcea. En el mes de abril se produce una de las mayores entradas con salmones pequeños llamados abrileños. Tras los abrileños, llegan los mayucos. Dentro de los ríos el salmón lleva una velocidad constante en la subida, saltando bien los obstáculos, sobre todo salmones grandes que salen fuera del agua en saltos prodigiosos que pueden superar 2 m. Es bien conocida la habilidad que poseen para salvar las escalas y las cascadas naturales durante su ascenso. Si la profundidad del agua es grande al pie de las cascadas o el caudal es muy abundante, los salmones superan desniveles increíbles, nadando contra corriente por el interior del fuerte chorro de agua.

Los primeros suben despacio, pero los de verano son más rápidos. Se dice que un salmón puede alcanzar velocidades de 30 km/h. Generalmente se le ve reposar en lugares donde el agua tiene escasa corriente o existe un pozo con agua profunda. También suelen detenerse sobre una roca, apoyándose en ella con sus aletas ventrales. Durante el ascenso, gran parte de las grasas de reservaA son transformadas en energía y el resto las utiliza, llegado el otoño, para la formación de los productos sexuales. A la vez la carne se vuelve más coloreada y la piel más áspera. Es curioso que los mismos lugares sirven año tras año como parada a los salmones que suben río arriba. La pleamar es casi siempre aprovechada para la entrada en el río y también parece que la lluvia incita a que los salmones suban. El desove se produce desde diciembre hasta mediados de enero y precisamente cada salmón vuelve a reproducirse al mismo río donde ha nacido. La vida del salmón puede reconstruirse estudiando los anillos de crecimiento marcados sobre las escamas. Los años de crecimiento lento en los ríos, el desarrollo en el mar y la freza, dejan sobre ellas una huella que puede ser interpretada sin gran dificultad.

El salmón tiene en los ríos asturianos una densidad baja en la actualidad, que se trata de mantener con repoblaciones continuas e incluso elevar. La aparición sobre el cuerpo de los peces de úlceras que se extienden a la cabeza y otras partes sensibles, terminando en casi todos los casos con su vida, ha mermado mucho su población. Se ha tratado de determinar si esta ulceración era ya portada por los peces a su entrada en los ríos. No parece ser así, pero en este caso la epidemia no tendría tanta gravedad si la gran contaminación con detergentes y otros agentes químicos no hubieran convertido extensas zonas de los ríos en verdaderas cloacas, siendo estas un verdadero caldo de cultivo para el desarrollo de cualquier enfermedad. La mucosa epidérmica que protege a los salmones de las numerosas heridas que se ocasionan en la piel en su lucha por ascender queda destruida por el agua contaminada, desapareciendo así la principal defensa contra los hongos y las infecciones. Esta furuncolosis que afectaba a los salmones asturianos parecía del mismo tipo Aque la descubierta hace años en los ríos de Escocia, donde se produjo una verdadera catástrofe la enfermedad fue denominada por los ingleses con las siglas U.D.N., ulcerative dermal necrosis . Se confiaba que para 1973 las defensas naturales del salmón terminarían con la enfermedad. Sin embargo, los últimos meses de 1972 fueron catastróficos para el desove. Centenares de salmones muertos se retiraron de las orillas de los ríos asturianos,no sin antes permanecer allí varios días para que una vez más nos diéramos cuenta de que el peligro de destrucción total del medio ambiente nos acecha ya en todas partes y de no poner coto a esta situación, pronto nuestras aguas costeras serán un auténtico desierto de especies marinas, un paisaje de monocultivo forestal las tierras y los montes y una cloaca los ríos. Si a esta situación en Asturias unimos el que los salmones en su ciclo migratorio son capturados en los países del norte de Europa en forma masiva, este pez extraordinario puede desaparecer para siempre.

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Parte salmonero
Río Ayer Total
Eo
1 11
0 0
0 5
0 0
2 15
7 55
1 7
Totales 11 93
Última actualización 20/04/2008

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